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Wednesday, November 25, 2015

ALLERGY SHOTS / IMMUNOTHERAPY / Worldwide.



Vacunas contra la alergia: consejos para recordar – Allergy Shots: Tips to Remember


Las alergias son el resultado de una reacción en cadena que comienza en el sistema inmunológico. Su sistema inmunológico controla el modo en que el cuerpo se defiende. Por ejemplo, si usted tiene alergia al polen, su sistema inmunológico identifica al polen como invasor o alérgeno. Su sistema inmunológico sobrerreacciona produciendo anticuerpos llamados Inmunoglobulina E (IgE). Estos anticuerpos viajan a las células que liberan químicos, y causan una reacción alérgica.

Si usted padece de síntomas de alergia, puede preguntarse si la inmunoterapia contra la alergia (las vacunas o los comprimidos contra la alergia) es el tratamiento más adecuado para usted. El concepto detrás de la inmunoterapia contra la alergia, sea que se reciba en forma de vacunas o comprimidos, es que el sistema inmunológico puede ser desensibilizado a alérgenos específicos que desencadenan los síntomas de alergia. Si bien ello requiere tiempo y paciencia,  se puede lograr alivio prolongado.

Un alergista/inmunólogo, al que usualmente se llama alergista, tiene la especialización y la experiencia para determinar qué alérgenos están causando sus síntomas y decidir si la inmunoterapia contra la alergia –y en ese caso, cuál- es adecuada para usted. Continúe leyendo si desea más información sobre las vacunas de inmunoterapia contra la alergia. La AAAAI también tiene información sobre comprimidos de inmunoterapia contra la alergia.

¿Cómo actúan las vacunas contra la alergia?
Las inyecciones contra la alergia actúan de manera muy similar a las vacunas. Su cuerpo responde a determinadas cantidades inyectadas de un alérgeno en especial, suministrado en dosis incrementales y, eventualmente, desarrolla resistencia y tolerancia a éste. Las vacunas contra la alergia pueden hacer disminuir los síntomas de alergia, lograr que sean mínimos o que desaparezcan.

Por lo general, hay dos fases: iniciación y mantenimiento. La fase de iniciación generalmente va desde los tres hasta los seis meses e implica recibir inyecciones con cantidades incrementales de alérgenos. Las inyecciones normalmente se aplican una o dos veces por semana, aunque a veces se usan esquemas de iniciación más rápidos.

La fase de mantenimiento comienza cuando se alcanza la dosis más efectiva. La dosis varía según cada persona, según el nivel de alergia que se tiene y la respuesta a la fase de iniciación. Una vez que se llega a la dosis de mantenimiento, los períodos entre las inyecciones son más prolongados, generalmente, de dos a cuatro semanas.

Ocasionalmente, los médicos prescriben vacunas con cortisona que pueden reducir, temporalmente, los síntomas de alergia. Estos tipos de vacunas son diferentes, y no se las debe confundir con las inyecciones de inmunoterapia contra la alergia.

¿A quiénes se puede tratar con vacunas contra la alergia?
Las vacunas contra la alergia pueden ser un buen tratamiento para quienes padecen de rinitis alérgica (fiebre de heno), asma alérgica, conjuntivitis (alergia ocular) o alergia a los insectos que pican. Las vacunas contra la alergia no se recomiendan para las alergias alimentarias.

Antes de comenzar con las vacunas contra la alergia, usted debe considerar:

• La extensión de la temporada de alergias y la gravedad de sus síntomas
• Si los medicamentos y/o los cambios en su entorno pueden controlar sus síntomas
• Su deseo de evitar medicamentos de uso prolongado
• Tiempo: la inmunoterapia de alergia requiere mucho compromiso en cuanto al tiempo
• Costo: variará según su zona y la cobertura de seguro médico

Las vacunas contra la alergia para niños de cinco años y mayores son efectivas y por lo general bien toleradas. Pueden evitar la aparición de nuevas sensibilidades a los alérgenos o la evolución hacia el asma.

No se debe comenzar a aplicar vacunas contra la alergia a pacientes embarazadas, pero sí se pueden continuar la aplicación si quedaron embarazadas cuando ya las estaban recibiendo. En el caso de algunos pacientes que padecen de otras afecciones o que toman determinados medicamentos comunes, las vacunas contra la alergia pueden ser peligrosas. Es importante que informe a su alergista si toma otros medicamentos.

¿Cuándo me sentiré mejor?
Algunas personas pueden experimentar una disminución en los síntomas de alergia durante la fase de iniciación. Para otras personas, la dosis de mantenimiento puede requerir hasta 12 meses. Si no hay evidencia de mejoría luego de un año de mantenimiento, su alergista analizará con usted otras posibles opciones de tratamiento.

Si usted no responde a las vacunas contra la alergia, puede ser porque no hay suficiente dosis del alérgeno en su vacuna o hay alérgenos faltantes que no fueron identificados durante su examen de alergia. Otras razones podrían ser la existencia de niveles elevados de alérgeno en su entorno o una gran exposición a desencadenantes no alérgicos, como el humo de tabaco.

¿Cuánto dura el tratamiento?
Una vez que se alcanza la dosis de mantenimiento, las vacunas contra la alergia generalmente se siguen aplicando durante un período de tres a cinco años. La decisión de interrumpir el tratamiento debe ser analizada en ese momento con su alergista. Es posible que algunas personas experimenten una reducción permanente de los síntomas de alergia. Otras pueden recaer, y se podrá considerar una serie más prolongada de vacunas para la alergia.

¿Cuáles son las reacciones posibles?
Los dos tipos de reacciones adversas que ocurren con las vacunas contra la alergia son locales y sistémicas. Las reacciones locales comunes incluyen leve enrojecimiento e inflamación en el lugar de la inyección, lo que puede producirse de inmediato o varias horas después. Una reacción sistémica, que es menos común, afecta a todo el cuerpo o a un aparato en especial. Por lo general son leves y normalmente responden con rapidez a los medicamentos. Los signos incluyen un aumento en los síntomas de alergia, como estornudos, congestión nasal o ronchas.

En contados casos, puede presentarse una reacción sistémica grave llamada anafilaxia. Los síntomas incluyen inflamación de la garganta, sibilancia, sensación de opresión en el pecho, náuseas o mareo. Las reacciones sistémicas más graves se desarrollan dentro de los 30 minutos de aplicarse las vacunas contra la alergia. Es por eso que se recomienda enfáticamente esperar en el consultorio de su médico 30 minutos luego de recibir las inyecciones. Su alergista está entrenado para monitorear las reacciones, y su personal está entrenado y equipado con los medicamentos adecuados para identificarlas y tratarlas.

¿Quién debe aplicar las vacunas contra la alergia?
El mejor lugar para recibir vacunas es el consultorio de su alergista. Las inyecciones a menudo se pueden aplicar en otros centros cuando el médico y el personal están entrenados para reconocer y tratar las reacciones, y han recibido instrucciones por parte de su alergista.

Consejos para la salud
• La inmunoterapia contra la alergia (vacunas o comprimidos) funciona desarrollando su tolerancia a sustancias que desencadenan sus síntomas de alergia.
• Las vacunas contra la alergia han demostrado ser efectivas para tratar la rinitis alérgica, conjuntivitis, asma alérgica y alergia a los insectos que pican. • Consulte con su alergista si este sería un tratamiento beneficioso para usted.
• La mayoría de las reacciones adversas a las vacunas contra la alergia son moderadas, pero dado que pueden producirse reacciones graves, es más seguro que las vacunas se apliquen en el consultorio del alergista.

Sentirse mejor. Vivir mejor.
El alergista/inmunólogo, usualmente llamado alergista, es un pediatra o internista con al menos dos años adicionales de especialización en el diagnóstico y tratamiento de alergias, asma, deficiencias del sistema inmunológico y otras afecciones del sistema inmunológico.

La visita al consultorio de un alergista puede darnos un diagnóstico exacto, un plan de tratamiento adecuado e información que nos ayudará a tratar la enfermedad y a sentirnos mejor.

El servicio “Encuentre un Alergista/Inmunólogo” de la AAAAI es un excelente recurso que lo ayudará a encontrar un especialista cerca de su hogar.

carlosmixares@gmail.com

Alergología / www.centromedicodecaracas.com.ve

Más información sobre alergias.

Tuesday, November 24, 2015

ANAFILAXIA INDUCIDA POR EJERCICIO EN ALERGIA ALIMENTARIA / PRESENTACION DE UN CASO




Allergy & Clinical Immunology

Food-Dependent Exercise-Induced Anaphylaxis to Chickpea in a 17-Year-Old Female: A Case Report

Hannah Roberts; Moshe Ben-Shoshan
Disclosures
J Med Case Reports. 2015;9(186) 

Abstract and Introduction

Abstract

Introduction: Food-dependent exercise-induced anaphylaxis is a subtype of anaphylaxis and, although rare, it is an important condition to be familiar with as it can ultimately lead to death.
Case presentation: We present a case of food-dependent exercise-induced anaphylaxis in a 17-year-old white girl due to chickpea. She had a history of anaphylaxis after eating crackers and hummus before exercising. Skin prick testing and serum-specific immunoglobulin E level confirmed chickpea to be the causative allergen.
Conclusions: This case demonstrates the challenge in identifying specific causative food allergens when foods are eaten in combination, when the food is processed, and when cross-reactivity is possible. These challenges add complexity to a condition that is already rare and unfamiliar to some health care providers. We hope that this case will serve as an important reminder that although rare, food-dependent exercise-induced anaphylaxis exists and making a diagnosis can lead to life-saving preventative strategies. As legumes are not a common food associated with food-dependent exercise-induced anaphylaxis, this will add to our current knowledge base in the field of allergy.

Introduction

Anaphylaxis is a systemic allergic reaction that is rapid in onset and has the potential to cause death.[1] Once diagnosed, avoidance of allergen and carrying an epinephrine auto-injector is recommended.[2] Most anaphylactic reactions are immunoglobulin E (IgE) mediated and the major triggers include food, medication, venom, latex, exercise, and transfusions.[3] It is reported that anaphylaxis affects at least 1.6% of the general population.[4]
Food-dependent exercise-induced anaphylaxis (FDEIA) is a subtype of anaphylaxis and is rare.[5] FDEIA is more commonly described in adolescents and adults versus younger children.[6] The condition is characterized by anaphylaxis that develops in association with physical exertion and ingestion of a causative food within a certain timeframe. In an analysis of 167 Japanese cases of FDEIA, 80% of the patients developed symptoms within 2 hours of eating the causative food.[7] Neither the food allergen nor exercise alone triggers anaphylaxis. Typical symptoms seen in FDEIA include skin manifestations (urticaria, erythema, edema, and pruritus), dyspnea, abdominal pain, and fatigue.[8] The pathogenesis is not fully understood yet. Based on skin prick testing (SPT) and specific IgE results for causative foods, an IgE mechanism is likely. The exact mechanism that results in a transient disruption in immune tolerance to causative foods is not known and different theories exist.[9] It is thought that exertion triggers physiological change that enhances absorption of undigested, immunoreactive forms of allergen from the gastrointestinal tract. Specific co-triggers such as non-steroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDS), aspirin, extreme temperatures, a second food, menstruation, and stress, have also been theorized to aid in the development of FDEIA.[5], [6] The primary foods reported to trigger FDEIA are wheat and shellfish,[10] although in Europe tomatoes appear to be more common in FDEIA than wheat.[6] A variety of other foods have been identified in FDEIA including vegetables, fruits, nuts, egg, mushrooms, rice, and meat.[7]
Diagnosis relies on a thorough history to identify food allergen exposure, along with the combination of exercise and possible co-triggers. SPT and specific IgE levels can reveal the food allergen(s) and exclude other suspected allergens. A positive oral-food exercise challenge would further confirm a diagnosis, but is unnecessary if the history is suggestive and SPT and/or IgE levels are consistent.[5]
We present a case of FDEIA to chickpea in a 17-year-old girl with a convincing clinical history, positive SPT to fresh chickpea and hummus extract, along with an elevated serum-specific IgE level to chickpea. To the best of our knowledge, this is the first case demonstrating FDEIA to chickpea in an adolescent. This case describes the challenge in identifying specific causative food allergens when foods are eaten in combination, when the food is processed, and when cross-reactivity is possible.
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VIRUS / ALERGIAS / RESPIRATORIO / PEDIATRIA / ASMA



Virus respiratorio sincitial

Otros nombres: Virus sincitial respiratorio 
     

Introducción

El virus respiratorio sincitial causa síntomas leves, similares a los de un resfrío, en adultos y niños mayores. Puede causar problemas serios en bebés, incluyendo neumonía y problemas respiratorios severos. Los bebés prematuros y los que tienen otros problemas de salud corren el mayor riesgo. Un menor de edad con el virus puede presentar fiebre, obstrucción nasal, tos y dificultades para respirar. Análisis de laboratorio pueden confirmar si su hijo lo tiene. No hay tratamientos específicos. Usted debe dar a su hijo líquidos para prevenir la deshidratación. De ser necesario, también puede darle analgésicos (aunque no aspirina) para la fiebre y el dolor de cabeza.
El virus respiratorio sincitial se transmite fácilmente de una persona a otra. Puede adquirirse por contacto directo con alguien que lo tiene o por tocar objetos infectados, como juguetes o superficies como mostradores. El lavado frecuente de manos y no compartir utensilios para comer o beber son formas simples de prevenir que se propague el virus. En la actualidad, no existe una vacuna contra el virus respiratorio sincitial.
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